Wednesday, November 18, 2009
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 8:25 PM
El aspecto enérgico de tus manos ávidas, sedientas y traviesas, me dispara la danza de los huesos, del suspiro, del designio, de la muerte y la palabra, aún de la bendición. El resto: los estantes, el olvido y el disfraz, luego, poco importan.
Somos almas que pululan en suaves ondas cíclicas, o quizá no. Somos esto, encuentro y trasnoche, sudor y ganas y ese querer comerse la vida aunque queme un poco, solo eso... fuego, deseo, el punto medio, el descanso.
Dibujas con fuego y me tienta el verte ahí, tan simple y tan uno. Escurridizo, como el aire y las olas. Un poco etéreo. Leve como los momentos.
Queda tu olor y tu suspiro embriagándolo todo y tus manos en mi, queda la sonrisa y la promesa, queda el después. Otra vez, y otra vez...
Somos eso que le molesta a los formales.
 
Friday, October 30, 2009
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 5:54 PM

Uno siempre vuelve sobre sus mismos pasos, aunque el panorama general parezca haber cambiado. Aceptar y amigarse con las patologías propias o luchar contra ellas, modificando la acción, cambiando la tendencia y muchas veces entorpeciendo el fluir de las cosas, aunque enfermas, para al final volver a caer en el mismo enredo, el mismo meollo con diferentes actores, diferentes promesas, diferentes estados y humores. Al final uno no es más que una reproducción de la misma catástrofe una y otra vez, y se tiende miles de trampas que se va encontrando en el camino y si acaso puede fingirse sorprendido se alivia, porque no hay ningún lugar como casa.
Modificarlo todo de un día, cambiar de forma, es lo mismo que amanecer convertido en una cucaracha, ser muerto por tu propio padre a manzanazos, y sentir que la vergüenza te sobrevivirá.
 
Sunday, September 13, 2009
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 8:34 PM

Sentir en la cabeza, como estacas, las horas del domingo. Sentir que vuelve a pesar el tejido fúnebre del tiempo y su marcha que a veces puede parecer feroz y a veces solemne... no llegar a saber jamás si adelantar el tiempo o retrocederlo. Yo creí que no era buena esperando y sin embargo, si para algo me preparé debió de ser para eso.
La espera es distinta, es siempre adelantar el tiempo y no querer detenerlo... no es tan cansado como esperar en pasivo y no saber ¿qué se espera?
Cuando tengo quisiera que no huya, que se quede en casa, ¿por qué corre el tiempo? Hoy, domingo, no corre... el tiempo pasa lento.
Hay veces en que el tiempo pesa y otras en que es liviano, como el ritmo de los pasos o una sinfónica..., es una sensación... si la sensación es mía, yo digo que a veces, dos es más que diez.
No me preocupa la ausencia, quiero que se vaya, no aferrarme a ella, quiero siempre estarle haciendo una fiesta de despedida, llega la ausencia para irse, como cuando se nace y se empieza a morir...
Ahora se muere para nacer. Verte es completar el ciclo de una espera que al final termina siendo de colores. Esperarte es transformar el tiempo en sinfonía.
 
Thursday, August 27, 2009
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 8:07 PM

Si pudiese buscar un perfecto disfraz, si pudiese vestir una palabra, esta noche sería un SÍ... infinitamente pronunciado, como todo el resto de las palabras, siempre pisando puntos suspensivos con las puntas de los dedos porque esto les da un olor a eterno e irreversible. Cómo me gusta escuchar puntos suspensivos en tu respiración!
Las palabras no se nos agotarán y tampoco las horas. El tiempo es una invención muy complicada, yo te tengo por siempre, toda una vida hay hasta que el sol se pone. Si pudiese hoy vestirme de palabra, sería un SÍ. Un sí sostenido.
 
Sunday, August 09, 2009
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 6:52 PM


Hoy no llueve pero bien podría llover, y podría mirar la lluvia desde acá, como tantas otras veces, cuadriculada y blanca, llorando... porque debe ser de gran alivio no tener cosas pendientes.
No estás acá, pero bien podrías estarlo, y yo podría mirarte desde aquí, como otras veces, templado y calmo, respirando... porque debe ser de gran alivio poder dejar el circo del lado de afuera.
Hoy podría sentirme sola, y mirarme al espejo, como tantas otras veces, húmeda y fría. En vez de eso respiro...porque es un alivio que la búsqueda se haya detenido.
 
Thursday, July 30, 2009
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 11:55 AM

Cuando vivo no dejo huellas, floto como flotan los fantasmas de los perdidos, no existo y no hay ahora, ni ausencia, nada.
Cómo disfrutaría si supiese que ocupas un espacio, que hay algo que eres más allá de lo que huelo, algo que se queda aquí, y por un momento me permito robar tu nombre, pretender que flota en medio del aire, conmigo, y que no pesa.
El frío es gélido y el aire es denso, el recuerdo del sonido de las olas se torna mecánico y febril y las horas se quedan prendidas de mi, asfixian, marcan sus dedos en mi cuello, y luego danzan frente a mi, sobre las mismas huellas que no dejé.
Siempre seremos espejo, miradas que se cruzan y caminos que se confunden...
Auxilio! Ahora no me pierdo de nada y en el medio de esto me ahogo, pierdo la unidad, me comparto, para darme, para darte. Seré la misma, si acaso alguna vez fui alguna? No respondo más a mi nombre, ni a la diosa ni a la madre. No encuentro el sendero de vuelta al silencio.
 
Monday, July 06, 2009
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 9:53 PM



A Alicia, a veces se le escapa la mirada y se va mezclando con todo el resto de cosas. Disfruta entonces de no tener rostro ni reflejo.
A veces la gente le parece un extraño circo de fantasmas danzarines y perversos. Risas, índices señaladores pero siempre la posibilidad de la resta.
A Alicia, a veces el espejo no la refleja, lo encuentra vacío o habitado por una anciana que parece sonreírle, siempre de lado.
Para ella ya no existe más que su voz y la expectativa de un "ring" que la despierte de su sueño profundo, de príncipes azules cuyos fantasmas la atormentan por las noches y no le permiten disfrutar de su propia compañía, y que agolpándose en su cabeza le cuentan todas las historias que no protagonizó. Todos los conejos, todos los hoyos, todas las palabras que la condujeron hacia el amado absurdo, a mirarse invertida ante el espejo.
Alicia no es de nadie, a veces, incluso escapa sin remedio de ella misma. No necesita de muchos amigos porque lleva consigo a muchos, porque siempre puede soñar con liebres y con marzos, aunque fueran lejanos...
Ya no tiene los mismos sueños, no es blanca ni es negra pero sabe que jamás será multicolor. Mira de reojo porque sabe que la muerte camina a su lado y siempre trabaja aunque no la sienta, paralela a ella.
Alicia es el mar y sus movimientos, sus susurros, su oleaje, el viento que abraza, su humor neurótico, su ritmo. Ya no pretende atesorar silencios porque las palabras le urgen siempre en la garganta o en los dedos, porque hay algo en ella que no obedece al reloj, que sigue reglas dalilianas.
De la forma en que me mira pareciera que sabe algo que no quiere decirme, puedo verlo en sus ojos cuando su mirada se pierde y veo danzar en un espacio que no es suyo ni es mío.
Me sonríe siempre del lado contrario del que yo, mientras la miro convertirse en una anciana, le sonrío también.