Tuesday, May 20, 2008
Lo protagonizó Lorena cuando el reloj marcó 8:59 PM

No creo que el cambio sea una capacidad humana, no concibo que alguien deje de repente de ser una cosa para convertirse en otra, no veo que exista una posibilidad de reestructurarse, de eliminar viejos patrones para reemplazarlos por unos nuevos, flamantes y convenientemente funcionales, me parece una utopía eso de morir para volver a nacer mientras se está vivo. Todo eso me suena a ese tipo de basura en letras que se encuentra en los libros New Age y cagadas de ese estilo. Olvidarnos de la existencia misma de la subjetividad, alienarnos de manera en que no seamos más que la creación de una nada maniqueísta que parece trazarnos las líneas a seguir, los límites desde donde podremos crear un ser feliz, aunque falso, basándonos en la premisa mediocre de que vivir es más fácil si vamos con los ojos cerrados.
La sola concepción de ser, nadando en un bienestar sintético y sentirnos en paz con eso, callar al germen de la identidad real es lo que propone, cínica, la teoría conductivista, así, como si no dijera nada.
Pues desnudémonos de la subjetividad, transformémonos en máquinas que pueden reprogramarse, que pueden resetearse porque es muy conveniente ignorar las estructuras enfermas, los cuadros neuróticos, las perversiones. Es conveniente vestirnos de normalidad, enseñarle a nuestro caparazón a comportarse de manera correcta, seguir los manuales, las reglas, eso es más importante porque de esa manera no se jode. Si es tan sencillo cómo vestir la máscara que va con la ocasión, qué poco se nos pide si al final solo somos entes mecánicos con malas costumbres... qué más fácil que eso?
Jugar a ser dioses es pretencioso y trae consigo muchos peligros, la capacidad de matar a un ser humano, de callarlo y dejarlo en lista de espera mientras se introducen los flamantes nuevos patrones, la construcción de un yo de la que se encarga otro mientras el dueño se sienta con paciencia en la sala de espera, ansioso pero desnudo de sí mismo... al fin y al cabo se piensa que la persona no es más que varias respuestas a estímulos. Todo eso me provoca una infinita tristeza, tanta como me provocó enterarme de la historia de Frankenstein desde la perspectiva de la criatura.
Quizá, todos debemos de ser sacrificados como la hija de Skinner, mientras esperamos a que nos entreguen nuestro flamante nuevo yo, aquel que va a permitirnos pertenecer.

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2 coments


At 4:12 AM, Blogger Ludovico

Es uno de los mejores posts que he leido en tiempos. Gracias

 

At 2:35 PM, Blogger Pippi Longstocking

hola
disfrute mucho leyendo lo que encontre por aca.
saludos!!!